El anquilosamiento de los grandes medios frente a los nuevos movimientos sociales surgidos durante los últimos años es aterrador. Si no fuera por la existencia de medios alternativos, potencializados por la Internet, esos movimientos seguirían condenados al ostracismo acostumbrado de medios de incomunicación y desinformación como RCN y CARACOL.
Hoy día (y ayer también) esos medios le hacen (y le han hecho) el juego al estado y a las grandes multinacionales, dándole la espalda a la inmensa mayoría de los colombianos y sus intereses. Es decir, tenemos una comunicación puesta al servicio de grupos de poder, una comunicación oligopólica, y no algo cercano a la comunicación social, a la comunicación ciudadana, que responda al poder primario de una democracia, emanado del pueblo.
Es claro que el mantenimiento del orden público es una de las responsabilidades inherentes de la administración pública. Y los medios participan de esta responsabilidad de manera subsidiaria. Por eso, informar sobre los movimientos y las protestas sociales demanda una perspectiva diferenciada sobre la manera en que ellos se desarrollan.
No cabe a los medios, por ejemplo, suplir el papel de fiscales y jueces en materia de información. No se trata simplemente de aparatos e infraestructuras que deban estar supeditados a las fuentes estatales, militares, policiales, empresariales, industriales, gubernamentales, etc. La imparcialidad y la objetividad, como principios, exigen, más bien, una responsabilidad enorme a la hora de ilustrar los acontecimientos.
Difundir actos de violencia, enfrentamiento, judicialización, crimen, entre otras materias preferidas por los grandes medios, sin los antecedentes y el contexto adecuados para el conocimiento ciudadano, representa un peligro para la sociedad actual y el orden público mismo.
El espectro electromagnético es un bien común, administrado por el estado y explotado por diversas empresas mediáticas. De allí se deriva la función social que estas deben respetar y acatar, no menoscabar y despreciar.
Y a eso están llamados los medios para no convertirse ellos mismos en agentes de una violencia simbólica que aviva también el conflicto social. A ser mediadores más que partes de los acontecimientos. Ese enorme vacío, que se ha ido ampliando con el paso del tiempo y el poder de las grandes corporaciones, es el que hoy estamos llamados a llenar con los diversos materiales que vienen circulando en la comunicación mediada por computadores, para denunciar la injusticia y el abuso de aquellos mismos que se vanaglorian por haber sido elegidos por el pueblo al que hoy agobian.
viernes, 30 de agosto de 2013
Medios de (in)comunicación y (des)información en Colombia
miércoles, 28 de agosto de 2013
La tristeza de nuestra economía
En vez de ayudar a campesinos, estudiantes, trabajadores, comuneros y la diversa y rica gama de personas comprometidas con un futuro mejor para nuestro país, los (des) gobiernos traicionan a sus propios compañeros de tierra, de patria.
domingo, 3 de marzo de 2013
Universidad en el siglo XXI con fondos del XX y dirigentes del XIX
Es reproducido aquí este interesante artículo de El Espectador, por los datos que aporta sobre la situación crítica por la que atraviesa la educación superior en Colombia. Una universidad desfinanciada, dejada a su suerte por rectores que le han jugado a los gobiernos de turno, perdiendo décadas valiosas para consolidar un desarrollo científico, técnico y tecnológico que bien merece nuestro país y nuestra región.
Una lástima que después de más de veinte años la educación superior continúe sumida en el oprobio por la ceguera de las diversos gobiernos que son incapaces de pensar en la grandeza de una universidad que apalanque un mejor futuro para los colombianos. Por eso, como se ha defendido en este blog, queremos 10% del PIB para la educación superior pública ya! Eso es lo mínimo que podemos pedir para tratar de contrarrestar esas décadas perdidas.
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Informe de la SUE asegura que faltan $9,8 billones para infraestructura
'En otro siglo' por falta de fondos
Los recursos que el Gobierno gira a las 32 universidades públicas son los mismos de hace 20 años. Se necesitan $11,2 billones anuales más en el presupuesto.
sábado, 5 de noviembre de 2011
La razón pública de la universidad
Es mejor perder un semestre en la universidad pública y no la universidad pública en un semestre (léase legislatura).
viernes, 4 de noviembre de 2011
10% DEL PIB PARA EDUCACIÓN PÚBLICA!
"10% do PIB para Educação Pública já!" es la campaña que actualmente realizan estudiantes de las universidades públicas en Brasil. Se trata de un buen ejemplo a seguir puesto que están buscando mayores recursos para la educación pública en todos sus niveles. Fundamentalmente ellos se preguntan: "¿Como formar profesionales y producir conocimiento para atender las necesidades de la población si el recurso público invertido no es ampliado?"
Un reclamo justo, sabiendo que en Brasil también están de moda las exenciones fiscales para grupos empresariales, las cuales en 2010 alcanzaron la cifra de 144 billones de reais (casi como 150 billones de pesos) y el porcetaje del PIB destinado para la educación este año no va a llegar a 3%.
Blog de la campaña: 10% do PIB para Educação Pública já!
jueves, 3 de noviembre de 2011
¿Reforma educativa? ¿Para qué? ¿Para quién? ¿Por qué?
¿Se trata realmente de un intento de "reforma educativa" o una mera bazofia redactada por burócratas de cuarta? ¿Puede llamársele reforma a algo que es un panegírico de las maneras de comportamiento y salud recomendadas por el Tío Sam? ¿Será que una reforma que busca seguir desfinanciando la educación colombiana podría servir para nuestro futuro común? ¿Está representada la diversidad y complejidad de cuestiones relacionadas con la educación colombiana, en un proyecto que parece un placebo frente a la magnitud de los problemas históricos de la educación superior en el país?

¿El ánimo de lucro para una actividad esencial al desarrollo social, económico, cultural, etc. es un argumento que respeta la democracia? ¿Puede alguien sensato pensar en la educación meramente como un servicio sujeto a la demanda y la oferta del mercado, máxime en países de tantas desigualdades económicas y sociales como el nuestro? ¿No es tal vez esta la oportunidad para discutir de veras y con toda la participación posible la educación que todos estamos necesitando?

¿No es permitido acaso ya en nuestro país que sean creadas universidades y toda suerte de centros de educación superior privados generadores de lucros para sus dueños? ¿Será que precisan ahora tomar la infraestructura pública para no tener que hacer inversiones en la construcción de esos nuevos centros para el lucro privado? ¿No es esto un oportunismo intolerable? ¿Es de esa manera que funcionan las cosas en el estado colombiano, que se dice social de derecho? ¿Será que con una reforma de mala calaña podrán remediarse las inequidades y estigmas existentes para quienes no puede acceder a los escasísimos cupos que ofrece la educación superior pública colombiana?

¿Por qué habríamos de aceptar semejante basilisco que está atrofiando nuestra visión de futuro?
¿No será mejor manifestarnos combinando diversas formas de presión para que se haga sentir nuestra voluntad general de tener una educación libre, gratuita y de calidad, que pueda asegurar nuestro bienestar común y no el bienestar privado? ¿Seguiremos pasivos ante ese anhelo popular que se viene sintiendo también en Chile desde hace ya seis meses?
sábado, 11 de diciembre de 2010
Una memoria inacabada sobre la vida en la UN - Chaceros en la Nacho 9-11/2010
Para quienes esperaban por la publicación de este documental, finalmente debo publicarlo en su primera versión renderizada en un formato de baja resolución. Fue lo único que quedó luego de la destrucción del disco duro donde tenía los archivos originales de edición.
Esperamos haber contribuido en algo con la difusión de alguna parte de las problemáticas que afronta la UN en nuestros días, en esta ocasión sobre las conocidas "chazas" y los "chaceros", una labor que ha ganado terreno como alternativa de economía y bienestar para muchos estudiantes de la sede Bogotá, ante la mirada impávida de la administración que flaquea en la gestión de un programa que atienda el asunto de raíz.